-Memorias del Profe-

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“por ellos, y por mí”

Soy un caminante eterno, lo que dejaste tras de ti, ay mujer: no sabes cuánto bien hiciste en mi vida, y aunque, ahora ya no estás tan presente, impregnado de ti voy abriendo este camino.

Y me acompañan, en esta aventura, el último suspiro que logré robarte, me siguen de cerca los misterios de tus ojos, y la forma curiosa que tenías de besar; me acompañan como misioneros eternos, que van al mismo rumbo al que voy yo, claro, soy yo quien abre el camino, y son ellos quienes disfrutan del paisaje.

Soy yo, quien vive sin ti, y son ellos quienes me dicen que estás mejor sin nosotros, que somos sólo una carga que quedó olvidada en algún vagón de aquel tren madrileño, y por ellos, y por mí, le doy gracias a el Hacedor, por haberme permitido conocerte y por haber hecho que ahora seas tan feliz.


“sólo el hoy”

Desde hace cuánto vivo perdido, tú faro de eternos destellos; desde hace mucho vivo sin vivir, tú la vida que hoy corre por mis venas; desde hace demasiado estoy sólo, tú reina de mis epifanías. ¿Cuánto miedo eres capaz de ocultar?, y si no sabes a dónde ir, sólo corre a mi brazos, prometo que no dejaré pasar el tiempo en vano,

Desde hace cuánto se me escapaban suspiros, tú destino de todos ellos aún sin conocerte; desde hace mucho que pasan noches enteras sin sueños, tú el sueño hecho realidad; desde hace demasiado tengo mucho frío, tú el calor del alma que anida en mi pecho. ¿Cuánto dolor eres capaz de ocultar? que no daría por poder curar tus heridas, por ser bálsamo para tu quebrantado corazón.

Somos dos que por fin se han encontrado, fuimos tanto, y durante tanto tiempo: pero eso ya no importa más, ya no llevemos cuentas, sólo ha de importar una cosa: sólo el hoy.


“vete ya”

Si te vas, que sea de una buena vez, me he cansado de esperar tus besos, de ser adicto de tus muchos defectos, estoy harto de estar dispuesto a todo por ti, de darte mi tiempo sólo en la medida que tu juzgas pertinente, de darte mi corazón a manos llenas a cambio de la poca atención que eres capaz de darme.

Me he cansado ya de buscarte y no encontrarte, de tenerte por mía mientras eres más que ajena, de necesitarte para respirar mientras tu suspiras su aroma por cada uno de tus poros, si te vas, que sea de una buena vez, porque yo no estaré aquí por demasiado tiempo, quizás hasta mañana, quizás no haya para mí un nunca, pero vete ya…


“y es que”

Qué es el tiempo sino apenas un suspiro, qué es necesitarte sino solo un latido del corazón, y es que por esperarte daría gustoso todos mis suspiros y mi corazón entero; qué son tus ojos  sino los luceros de ésta eterna noche, y qué es mi mano buscándote sino un barco afortunado que encontró en tu sien un precioso faro, y es que  por darte mi vida no interesa el tiempo que haya que esperar.

Y es que por besarte aguardaría una o dos vidas sin dudar.


“mi más grande afán”

Esto de descubrirte y aprenderte, es una tarea que mata todo lo demás; esto de dejarte de esperar para comenzarte a amar, es algo que sin duda me llevará el resto de mis días; eres la más grande de mis debilidades, y también la más hermosa de mis fortalezas; eres un bosquejo hecho en una mañana de abril, un suspiro que no pidió permiso para huir, unos ojos que se fijan directo a mi alma; eres la respuesta a la soledad, un epitafio que ella jamás espero, una oportunidad que jamás creí necesitar.

Y mírame, aquí, parado como cada tarde a la hora de siempre, ésta vez no será igual, quizás no haya un mañana, un buen amigo dijo una vez que a cada día le basta con sus propios afanes; y en el hoy, tú eres el más importante de ellos.


“tanto”

Es tanto y tan poco; el reloj de mi espalda que sin querer arreglaste, la mirada tierna que me regalaste la primera vez, es el sol que me visita si me miras tú, es aquel café que jamás se oxidó, eres tanto y es tan poco lo que yo puedo darte; sólo unos cuantos suspiros, solo un poco de mi amor, solamente el resto de mis días, solamente puedo ofrecerte lo mejor de mí.

Tanto lo que has hecho en mí, despediste para siempre de mi vida a la soledad, le quitaste cetro y corona, y te has impuesto el papel central en mi historia. 


“último suspiro”

Un último suspiro, tus ojos mirando el horizonte y mi mente volando hacia dónde hoy estas; mírame ahora, tan triste y vacía, tan falsa y distante, mi sonrisa es sólo ya un pedazo roto de cristal y mis ilusiones se tiñen de rojo junto con éste atardecer que me toma a la deriva de eso que pudo ser.

Tus suaves dedos, que tocaban mi cara, y tus labios que un día pobre; tu ausencia que me mata y me disipa, y mi necesidad de ti, que sólo te aleja más y más.

¿Dónde éstas desde aquel último suspiro?