-Memorias del Profe-

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“seré breve”

Ven…


“esta noche será la noche”

Mi corazón explota cada vez que dices mi nombre, hay una reacción sobrenatural en mí, mueves todo mi mundo, y lo vuelves parte del caos que habita en tus ojos, pero en tu caos encuentro mi paz, en tu silencio encuentro las palabras correctas.

No dudes que jamás había aprendido cómo amar, más contigo eso y mucho más logré aprender, he logrado saberme afortunado, y ya no pasará esta noche sin que sepas todo lo que logras en mí, tu sonrisa genera universos paralelos de los cuales somos soberanos perpetuos, tus labios hacen que las peores tempestades parezcan un juego de niños en una charca, y tu cadera, tu cadera hace que cualquier condena eterna se poca cosa.

Me has seducido completo, y ya no soy yo el que vive en mí, es sólo la necesidad de ti, la que me impulsa, la que me empuja, me alienta, la que hace que el día sea más corto por desear pasar una noche más en tus brazos, ésta noche será la noche.


“en mi oración de la noche”

Ya te lo dije, pero lo volveré a repetir ¿Dónde has estado escondida la última vida?

Te necesitaba mucho antes de conocerte, te deseaba mucho antes de recordarte, y ahora doy gracias a Dios por tu presencia en mis días.

Doy gracias a Dios porque has venido a mí, sin esperarte, sin buscarte, sólo has llegado y te has convertido en el todo.

Lo prometo, hoy estarás nuevamente en mi oración de la noche.


“tengo ganas”

Tengo unas ganas de salir corriendo, ir a dónde quiera que estés, encontrarte con mi nombre en tus labios, y decirte que el pasado es un embrujo mal hecho, demostrarte que soy tuyo como nunca lo fui de alguien más.

Y tengo unas ganas de verme en tus ojos, encontrar ahí un refugio perfecto contra el mundo; encontrar ahí el tiempo necesario para amarte con locura y ternura. Ser lo que quieras que sea, y dejar que te conviertas en lo que siempre he deseado.

Tengo ganas de ti, de morder tu espalda, de saborear tus labios, de encontrarte sin ropa en medio de la madrugada, y de envolverme en tus brazos para nunca salir de ahí.


“si me voy”

Serás de las cosas que más extrañaré, tu boca dulce, tu mirada sincera, eres todo lo que siempre he deseado, todo lo que siempre le pedí al Hacedor, quiero que me hagas tuyo en la inmortalidad que hoy invade mi cuerpo, quiero que me sepas más allá de esta frontera carnal.

Y si mañana, definitivamente me voy, habrás sido tú el último de los pensamientos de mi mente, y su hoy la sombra cubre mis ojos, quiero que sepas que tu siempre fuiste la luz que habitó en ellos, y si pronto o quizás no tan prontito, me hago la nada, quiero que recuerdes, que has sido, eres y serás, todo para mí.

Te amo mujer.


“te necesito aquí”

No necesito demasiadas palabras para decírtelo,  me bastan justo ahora sólo tres: Te necesito aquí… con ellas va toda mi alma en una oración eterna, toda mi vida en un poema que no he terminado de escribir, se van a ti mis suspiros, con la firme esperanza de traerte de vuelta a mí.

No necesito demasiado para necesitarte, sólo saberme tuyo hasta lo hondo de mi alma, sólo saberte ajena, y verme morir al extrañarte de la forma en que lo hago…


“eres tú”

¿Sabes?, Ya lo he dicho tantas y tantas veces; pero es la verdad, para mí eres tan dulce y sutil que hasta el viento envidia la forma en que has entrado en mi vida; yo sólo le ruego a nuestra Señora de la Esperanza, que de amor nunca muera, que de necesitarte nunca me canse, que de amarte nunca me olvide y que de mirarte jamás me agote, que mi vida sea sólo para desgastarme en amarte, para perderme en tus ojos, y decirle al arcoíris que ya no le tengo más miedo; para pedirte un día de éstos que te cases conmigo y contárselo en secreto a mis amigos con una copa de vino en la mesa y un poco de alcohol en la sangre, y decirle a la Luna que alguien le robó su lugar en mi vida, y decirles, a todos, que ese alguien, ese alguien eres tú.