-Memorias del Profe-

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“peco”

Me arrepiento de haber dejado que entraras a mi cabeza, me arrepiento de haber caído en tu tentación, de ser uno más de los que te siguen sin consciencia, sin remordimiento. Mírame, tan fácil para ti.

Y el peor de mis pecados es no poder decirte que no; aunque me niegues, el licor de tus labios; aunque no quieras escuchar, las palabras que suelta mi boca. Peco porque quiero hacerlo, y en mi delirio lo único que me ocurre decir es cuánto te necesito, cuánta falta me haces mujer, ahora que estás sin estar, ahora que permanezco soñándote y despierto deseándote.


“y quiero bailar”

He de confesar, ganas no me faltan de llevarte a bailar, quiero que tu cuerpo y el mío se entiendan en los compases de alguna melodía sin fin, quiero pasar mi mano por tu espalda y que sientas mi respiración acelerándose por tenerte tan cerca, quiero que sepas cuánto te deseo, que veas como el sudor recorre mi frente y te sepas el motivo de ello, quiero que vayamos a la pista, que perdamos la noción del tiempo juntos, y si en la pista dejamos de ser dos, y pasamos a ser un sólo ser, que así sea; no me importaría que mi última respiración fuese el compás final de tu exótica danza, no me interesaría seguir viviendo sin poderte tener otra vez entre mis brazos.

Y quiero bailar contigo, ver como brillas como luna llena en plena noche de Abril, quiero que me compartas tu vida eterna en una noche de rumba y arrabal.


“dos”

Muerde mis labios, solo eso te pido; ¿Qué más quieres que diga? Si mis palabras se me escapan como un reo buscando su libertad. Pasa tu mano por la cicatriz de mi espalda y deja que el deseo nos diga que hacer; no hace falta más que este tiempo, no hace falta más que nuestra espera.

Bésame los labios no vaya a ser que me olvide de tus besos, mírame a los ojos no vaya a ser que te olvides de mi mirada; y se tan simple o complicada como gustes ser: que solo esta noche podemos ser quienes realmente somos el uno con el otro.

Hace días que llevo sin dormir, tantas horas esperando este momento y ahora que estas aquí solo tengo un único deseo, dejar que tu cuerpo y el mío dejen de ser dos.