-Memorias del Profe-

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“espero”

Tengo una inmensa fe en tus últimas palabras, por eso estoy aquí, justo donde me dejaste, justo donde te vi partir.  No temo separarme de este lugar, sólo espero pacientemente tu regreso, te espero como esperan las aves a la primavera, como una playa espera a ser tocada por el primer rayo el sol.

Te espero completo, con todo mi tiempo, con toda mi alma, con todas mis ansías, toda mi humanidad depende de ti, todo mi futuro eres tú. La vida puso pausa a mis pasos hasta el momento en que tú vuelvas, y yo estoy aquí, sólo esperándote.

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“esperándote”

Me sigo imaginando cómo encontrarte, cómo llegar a tu cabello, como pedirte el primer beso. Continúo sabiéndome tuyo aunque por ahora soy ajeno, sé que estás en alguna parte, sé que en cualquier momento llegarás, por eso no debo buscarte, no tengo que rogar por tu venida, la vida te traerá en algún momento, y yo estaré con los brazos abiertos a ti.

Pero mientras tanto, sigo imaginándome tu boquita dulce y el calor de tus piernas, sigo imaginándome nuestra casa, y los tres hijos que tendremos, nada es tan perfecto, lo sé, pero también que llegarás tarde o temprano.

Y sí, estaré esperándote.


“sabes”

¿Sabes? sigo esperando a que un día cualquiera llegues gritando mi nombre a la puerta, como solías hacerlo hace apenas unos veranos, sigo con la esperanza incierta de que un buen día decidas volver a visitarme, que hagas de cuenta que nada sucedió y que me digas al oído “te quiero”, no he podido aguantarme las ganas de irte a buscar en mis sueños, te encontré recostado en ese mismo lugar, bajo aquel castaño, te encontré claro en mis sueños, tan claro como nunca te había podido ver.

No sé bien que me sucede contigo, sólo sé que eres lo mejor de mis días, aunque ya no estés del todo presente, sólo sé que la resignación es parte de mi vida, es parte de esta forma de irla pasando, entre copa y copa, entre una Catedral y la plaza de armas, entre mi soledad y la esperanza de que vuelvas gritando. 


“nada me hace dudar”

No existe nada que me haga dudar de lo mucho que te quiero; no necesito ninguna razón más que tus dulces pasteles, no hace falta que veas hacía atrás y mucho menos que yo vuelva a pasar frente a ti por primera vez, date cuenta de cuánto es lo que siento, de cuánto es lo que espero, todo de ti.

Te necesito más de lo que puedes llegar a comprende, te requiero en mi vida, en mis segundos, en la playa jugando con mi cabello, en mis tardes tomándote un café frío conmigo, te necesito y hoy nada me hace dudar.


“lo que un marinero como yo”

Eres un dulce divino, mi comedia personal en donde nada ni nadie tiene más poder que el Dios de los cielos; en donde tus besos son señales de luz en un mar oscuro, el faro que me lleva a puerto seguro cada vez que temo por mi vida.

Recuerda que soy marinero y llevo un amor en cada costa, no porque me haga falta cariño sino porque sin tus brazos me siento solo, y encuentro en cada compañera ocasional una oportunidad nueva para recordarte, pero siempre vuelvo a ti, en mi barcaza antigua con nuevos tesoros antiguos para ti, con nuevas historias de sirenas falsas y dragones enamoradizos.

Eres más que un canto de sirena, más que una aventura vivida, eres mi esperanza y el amor de mi Dios hecho una dama, eres paciencia y aliento, todo lo que un marinero como yo siempre buscó.


“léelo bien querida”

 

Soy yo quien te quiere, el que sueña contigo cada noche de este verano inmundo, sé que no me conoces, y que quizás jamás has oído hablar de mí, pero créeme que en mi no hay nada de fenomenal, soy otro hombre de 20 años que estudia una carrera cualquiera, que va a la iglesia cada domingo y que escribe cosas en el viento, un joven que escucha a diario las mismas canciones de los mismos grupos, que adora los cuentos infantiles y las películas de dibujos animados, un joven cualquiera que ama tomar café frio y comerse todas las galletas de chocolate, que se disgusta muy fácilmente y al que le resulta difícil pedir perdón, que gusta de comer hígado y odia los rábanos, un hombre como los otros millones de este loco y desubicado mundo, pero lo único que me diferencia de todos ellos, aquello que me hace diferente y único, lo que me hace digno de que me quieras, y léelo bien querida, es que yo te amo desde el segundo anterior a haberte conocido, y que nada ni nadie jamás me llevara ventaja en eso.


“mientras tanto”

Sigues un camino que va hacia un lugar que aun no conocemos, y vas por él con  la firme ilusión de haber elegido bien, ¡ay! si tú supieras que mientras tanto yo me mantengo estático, inerme, pasmado e inerte, mientras tanto yo limpio el polvo de nuestros muebles con la esperanza de que al regresar encuentres todo como antes, mientras tanto yo siempre vivo y jamás muero gracias a ese último gran suspiro que pude robar a tus labios, mientras tanto yo aun persevero en la idea de que esto es solo un horrible sueño del cual pronto me harás despertar.

Dices que has encontrado felicidad en otros hombres, pero bien sabes que eso es una mentira, la única felicidad posible es la que crean tu cuerpo y el mío en completa armonía,  dices que pudiste borrarme de tu vida y que hoy no sufres ni te acongojas cuando oyes las que fueron nuestras canciones pero yo sé muy bien que el llanto de tu alma es tan silencioso que ni tú misma logras oírlo, dices que algún día te olvidare que soy solo un tonto que vive en el pasado y que en algún momento me aburriré de recordarte y te dejare por fin en paz pero mientras tanto yo vuelvo a vivir cada uno de los pasajes de nuestro diario de amor, ansioso porque te des cuenta de que el que tiene la razón hoy soy yo… mientras tanto déjame seguir viviendo con el recuerdo de nuestro amor.