-Memorias del Profe-

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“La Eternidad de las Flores: La última estocada II”

Confused comenzó una batalla mágica con Annawen. Los rayos de ambas chocaban entre sí, provocando una luz cegadora que detuvo al resto de guerreros. Sin embargo, Aunrae no necesitaba ver para luchar. Su ahora conmocionado corazón la impulsó a atacar directamente a la elfa.
Dio un salto y con sus cimitarras delante de ella cortó la cabeza de la sacerdotisa.

El cráneo de la enemiga rodó por el piso, y su cuerpo se vio aniquilado por el rayo oscuro y potente de la drow. 

Pero ese no era el fin. De la cabeza de la sacerdotisa emanó una neblina, hasta que la cabeza se desintegró completamente transformada en el vapor de agua. 
De aquel gas la voz de Torothal se oyó con fuerza, entre quejas y maldiciones.

-¡Y ahora, ustedes serán mis victimas!- gritó finalmente la Diosa fluvial e intento fusionarse con el cuerpo de Inírion.

El Kaldorei rechazó la neblina y comenzó a cantar, una melodía que no recordaba pero llevaba en su corazón desde siempre. Sintió el poder de la Redentora fluir por su cuerpo, una luz incuantificable que lo atravesaba y se enfrentaba directamente con su enemiga.
Por su lado, Torothal se aprovechaba del alma de Annawen que aún poseía en su neblina. Con ella se encargaba de lanzar su lluvia asesina que se enfrentaba con la luz lunar del elfo nocturno.

Más allá, los arboreos acabaron con los sacerdotes restantes, quienes cayeron muertos ante sus pies. Inírion miró a sus primos y recordó aquella frase que había oído desde siempre: “encontraran todo lo que necesiten” . En ese instante sintió algo activarse en su mente. Su mano izquierda agarró la daga lunar de su escondite y tomándola con ambas manos siguió cantando. 
Terminada una estrofa, tomó con su diestra el arma y la lanzó contra la neblina. Al chocar ambas, cientos de destellos de luz se esparcieron en todas direcciones. 

De pronto, la luz se devolvió a su lugar de origen y la oscuridad se apoderó del lunar, siendo sólo iluminado por el avatar de Elunen.


“La Eternidad de las Flores: La última estocada I”

El corazón de Annawen fue teñido completamente por el odio de Torothal. Las esperanzas de recuperar su alma fueron abruptamente destruidas en el momento en que la locura y las ideas retorcidas de su mente colapsaron, dejándola en un estado desquiciado. Ahora, ella era la victima directa de Torothal, y así mismo la diosa había sido absorbida por el cuerpo y alma de la elfa. Ambas eran una sola.

Los arboreos, juntos ahora, tomaron una posición defensiva que intentaba cubrir todos los flancos. A su vez, los sacerdotes que sobrevivieron a la matanza de las drow se pusieron al rededor de la elfa para protegerla.

La batalla comenzó como un océano de luces que se dispersaban al chocar unas contra otras, pasando de un color a otro. Todos los elfos presentes utilizaban sus poderes para contrarrestar el ataque enemigo, aumentando a cada instante el nivel de los hechizos.

Un sacerdote cayó muerto al ser alcanzado por un rayo oscuro de Confused, al tiempo que un ataque enemigo alcanzaba la pierna de Nykolas, provocándole una quemadura. Inírion junto a su abuelo lanzaron un hechizo que derribó a dos sacerdotes más, pero el ataque de los restantes mantenía ocupados a los otros arboreos.

Annawen, quien había estado preparándose, lanzó una poderosa lluvia sobre Tanavar, quien ante el contacto con cada gota parecía desaparecer un poco más. El ataque se transformó en un poderoso granizo que se encargó de destruir el cuerpo del elfo nocturno. El kaldorei, al verse en las últimas, envió todas sus esperanzas a su nieto, mirándolo con una confianza nunca antes vista al tiempo de morir.

En ese momento, Inírion viéndolo a los ojos, recordó la muerte de su padre.

Racconto – INICIO

Al llegar a su cabaña el joven Inírion se encuentra con una gran sorpresa, las ventanas permanecen a oscuras y no se nota actividad alguna al interior de ella.
-¿Qué sucede aquí? –Se detiene de golpe y comienza a caminar sigilosamente hasta lograr llegar a la puerta de su casa, entonces entra y comienza a buscar el rastro de algún intruso en ella pero no encuentra nada salvo a su padre tirada a la mitad de la sala- ¡Padre!, ¿Qué sucedió?, ¿Quién te hizo esto?
-Calma hijo –Dijo tosiendo con su voz grave el viejo Ithilior- no ha sucedido nada que no debiera pasar, ningún enemigo ha pisado nuestro hogar, es solo, que tu padre esta tan viejo que la Redentora lo llama justo ahora a su suave yugo.
-No padre, aún no es tiempo de que te marches, por favor, padre, dime que te quedarás conmigo, te necesito aquí para poder seguir, la vida aquí es demasiado dura para continuar viviéndola yo mismo.
-Eres tan cálido como lo era mi Padre durante las épocas grandes de La Arboleda de las Lunas, justo como lo recuerdo…ahora, podré reencontrarme con él ahí y podre revivir aquellas hermosas épocas en que tu –una grave tos interrumpió al viejo Elfo Nocturno causando un gran terror en su hijo, pero después de unos segundos pudo continuar- en que tu apenas eras un niño hijo, ¿Lo recuerdas?
-Si Padre, recuerdo como jugueteaba con mis primos y como el abuelo nos protegía y nos contaba historias fantásticas de su juventud, acerca del gran amor de la Diosa y de la eternidad Arbórea.
-Es justo ahí a donde iré, al Sueño Esmeralda para unirme con los míos y poder descansar en presencia de la Dama Blanca. –En ese justo momento los grandes ojos azules de Ithilior se cubren de una oscura sombra y su espíritu abandona su antiguo cuerpo, que sin el comienza disolverse en el aire-
-¡Padreee! No me dejes, ¡No! –Inírión lanza un gran lamento al ver la muerte de su padre en sus brazos y al no poder retener su cuerpo entre sus dedos-

Racconto – FIN

Los ojos del gran líder de la Arboleada de las Lunas infunde en cada corazón una emoción similar, un sentimiento de pérdida unido al deber de terminar la lucha y vencer. Como una cuchilla, y al mismo tiempo, Aunrae revive la muerte del propio padre.

Racconto – INICIO

Una neblina sobrenatural en el aire oculta todo de la mirada de ambos y solo se logra escuchar sobre el viento un sonido parecido a un gran río caminando sobre las piedras de su cauce, y entonces la Drow sabe que algo malo ocurre.

A lo lejos se escuchan navajas traspasando la carne de un viejo Drow, y la sangre corriendo sobre el césped nevado que recubre el suelo, el inmenso blanco del despoblado se impregna entonces de un guinda profundo, y sobre el cuerpo del muerto se escribe con una daga una runa en forma de nube, entonces los asesinos escapan cubiertos por la neblina sin que Aunrae o Inírion puedan verlos, luego el despoblado queda despejado y ante los ojos purpura de Aunrae aparece el cadáver de su padre.

-Padre, no –Dice Aunrae.

Racconto – FIN

 


“La Eternidad de las Flores: Río y Luna VIII”

Acabaron con todos los asesinos y la espesa bruma comenzó a disiparse lentamente, al tiempo que los Arbóreos comenzaban a reconfortarse unos a otros pensando que lo peor ya había terminado, estaban todos reunidos a excepción de Paladín que había caído valientemente en la defensa de su hogar y de Tanavar e Inírion de quienes no tenían las más mínimas señales.

Abruptamente el cielo de La Arboleda se partió y de él cayo un enorme rayo justo enfrente de los Arbóreos, electrificando a todos y haciéndolos caer inconscientes al suelo, de ese enorme rayo apareció Annawen acompañada de los pocos Sacerdotes Fluviales que sobrevivieron a la batalla.
-Elune, la poderosa Diosa de los Arbóreos –Dijo con una potente voz Torothal por medio de su avatar viviente-
-Tú, traidora, asesina y mentirosa, sal de mi hogar ahora mismo –Le respondió rápidamente el avatar de Elune que nacía del núcleo de La Arboleda-
-¿Creíste que podías detenerme con los pobres mortales que te sirven?, eso jamás será posible, pues aunque hace muchas décadas hayas descubierto a Narat mi espía en tu hogar y aún cuando hayas creado ese ridículo plan con Tanavar y Confused para dispersar a tus hijos por todo el orbe, aún cuando lograste engañar a todos con el odio hacia esa Drow imbécil, no pudiste detenerme jamás y nunca podrás hacerlo Diosa Luna, porque mi poder no conoce fin y ahora, esta noche será la última en que los mortales verán una Luna aparecer en el cielo, porque esto termina aquí.

Annawen levanto su báculo en contra del Avatar de Elune para lanzarle una última magia, pero entonces desde la Luna Nueva que estaba en el manto nocturno bajó un claro rayo de Luna sobre el centro de La Arboleda, cegando a Annawen y a los sacerdotes que la rodeaban, aparecieron Tanavar e Inírion quien tenía en sus manos su gran bastón, una vez Annawen recobró la vista pudo ver a ambos Kaldoreis frente de ella.

-¿Qué?, ¿Qué rayos hacen aquí? Se supone que todos los Arbóreos fueron acabados por el ejército y por la mano poderosa de Torothal.
-Jamás podrás acabar con el espíritu incansable de los Arbóreos de Elune –Le respondió Tanavar quien al pisar el suelo de La Arboleda había recuperado la juventud que poseía en las épocas en que gobernaba a la comunidad-
Acto seguido Inírion levanto su báculo y de él emanaron luces brillantes que buscaron velozmente los cuerpos de los Arbóreos que yacían en el suelo, todos lograron despertar de su inconsciencia y al ver a los enemigos tan cerca tomaron posiciones defensivas.

-¡Así deba acabar con la vida de cada uno de ustedes con mis propias manos, esto terminará aquí y ahora! –Grito Annawen al tiempo que mando a los Sacerdotes atacar inmediatamente a la defensa Arbórea-


“La Eternidad de las Flores: Luna y Río V”

Y de un momento a otro los canticos de los árboles se alternaron con el crujido de sus ramas y raíces al desenterrarse del suelo; la inmensa cantidad de arboles que existían en la comunidad siempre había sido motivo de orgullo para sus habitantes, sin embargo, pocas veces como ahora todos los Ents que habitaban en La Arboleda de las Lunas despertaban de su eterno sueño.
Muchos enemigos fueron fácilmente aplastados por los Ents que a pesar de ser extremadamente lentos poseían una fortaleza muy superior a la de los adversarios, en cuestión de minutos todo el vasto ejercito de barbaros al servicio de Annawen quedo reducido a cadáveres y restos mortales, sin embargo, Torothal aún poseía otras dos partes de su ejército: sus letales asesinos y poderosos Sacerdotes los cuales a la orden de la Sacerdotisa Fluvial ingresaron en La Arboleda para dar caza a todos los Arbóreos y acabar con los Ents que protegían el recinto.

Tan rápido como habían escuchado el canto de los árboles los Arbóreos salieron de sus refugios y se reunieron sin las elfas oscuras (que continuaban al frente del ejército de Ents) en el centro de La Arboleda en donde se encontraba el avatar de la Redentora.

-La batalla aún no termina; es necesario acabar con Torothal para que esta sinfonía de sangre logré concluirse. –Les dijo la Diosa con una dulce voz que pacificaba cualquier corazón-
-¿Pero cómo podremos asesinar a una Diosa? –Pregunto rápidamente Nuty, a quien desde siempre le había encantado preguntar cosas a la Diosa Madre por medio de Tanavar-
-Pronto llegará mi hijo con lo que necesitan para acabar con la amenaza, Torothal ha depositado todo su poder en una Elfa Silvana, sacerdotisa de ella; si logran acabar con la vida mortal de ella, el enemigo se irá de nuestro hogar para siempre- Le respondió Elune quien siempre encontraba la curiosidad de Nuty muy apropiada-
Entonces, al paso de los asesinos de Torothal una gran neblina invadió toda La Arboleda de las Lunas, a excepción de su centro dónde la luz que despedía el Avatar de Elune la dispersaba sin mayores problemas. Los Arbóreos entendieron entonces que la Diosa del río pensaba acabar con cada uno de ellos de una u otra forma tal como ya lo había hecho con Paladín.

Mientras tanto en el frente de batalla los Sacerdotes de Torothal ayudados por la espesa neblina que cubría a La Arboleda y con ella al ejército de Ents comenzó a atacarlo furtivamente con descargas de electricidad que provocaban llamas en las copas de los Ents…


“La Eternidad de las Flores: Florecimiento contra tiempo IV”

Apenas llegaron a La Posada del Mapache los Elfos junto a los demás Arbóreos prepararon todo para su partida, Inírion hablo con la Redentora y ella le indico el camino a seguir, desde su posición debían rodear las montañas heladas de Hilldeath y entrar en las profundidades de los olvidados Valles de Argento, ahí encontrarían el sendero que los llevaría hasta las ruinas de La Arboleda.

Tan pronto como tomaron camino una espesa neblina cubrió la ciudad en donde habían estado hospedados, a la puerta de la Posada del mapache llamo una fría mano que no tuvo compasión de su existencia y le arranco con sufrimiento hasta su último suspiro con toda la verdad de lo que en ese lugar había sucedido durante las últimas semanas.

Mientras tanto los Arbóreos pasaron algunos días bordeando la cordillera maldita que rodeaba al recinto Arbóreo, ahí la presencia de la Diosa Madre era cada vez más poderosa, todos los ancianos que acompañaban a los dos jóvenes Elfos comenzaron a sentir como sus fuerzas se restablecían con cada paso que los acercaba a su antigua morada; no había tiempo que perder, las fuerzas de la Diosa Fluvial le seguían los pasos y no se detendrían ante nada ni nadie, continuaron su camino cuesta arriba hasta que finalmente en el quinto día de travesía se encontraron con los inmensos Valles de Argento, que parecían estar dormidos en el tiempo, ahí algunos wisp y otros espíritus del bosque los ayudaron a encontrar el camino hasta su hogar a cuya puerta llegaron un día antes de la Luna Nueva.


“La Eternidad de las Flores: Florecimiento contra tiempo II”

-¿Cuánto tiempo más tenemos Madre? –Pregunto Inírion a la sombra blanca con la que había estado hablando durante las últimas noches de trayecto-
-Tendrán hasta la próxima Luna Nueva, entonces Torothal se encontrara a la puerta de nuestro hogar y no habrá nada más que hacer –Le respondió la sombra quien se acerco a él para darle un inmenso abrazo-
Después Inírion fue despertado por Aunrae para continuar el camino por las llanuras costeras.

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Tenía unos inmensos ojos grises, ojos que antaño había sido del tono azul del mar, ambos ojos miraban hoy fijamente las olas, había pasado ya demasiado tiempo, al principio se había sentido acompañada de sus presencias a donde quiera que iba, ansiosa de encontrarlos y de saber de ellos después de aquella trágica diáspora que los había separado, sin embargo después de muchas décadas de angustiante búsqueda sus energías la habían abandonado, termino convirtiéndose en un mito de la región, una bella dama vestida de gris que durante las tardes salía a pasear por la costa, mirando fijamente las olas del mar, como si en esos corceles formados de espuma y sal se encontrasen las almas de sus hijos perdidos.

A ella temían todas las hordas bárbaras que habitaban en las llanuras costeras pues sabían que encontrarla era igual a un presagio de muerte, una trágica muerte tan trágica como el canto que salía de sus labios en cada nueva Luna Llena, un canto tan desgarrante como la daga más afilada de los nueve infiernos.

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Desde los primeros días en que el paisaje cambio abruptamente de un inmenso pantano a una extensa llanura ambos supieron que iban por el camino correcto, hasta ahora habían recorrido prácticamente todo el orbe y habían logrado encontrar de una u otra forma a todos los Arbóreos dispersos excepto a Elfamaniaca, a quien era preciso ubicar lo más pronto posible para llevarla junto a los demás Arbóreos a las ruinas de La Arboleda de las Lunas.

-Maldita llanura, está infestada de tribus estúpidas que solo sirven para ser masacradas, lo peor, en ninguna de ellas hemos siquiera visto una pista de la Elfa que buscamos –Dijo con bastante cansancio la Drow después de haber acabado con más de 5 tribus salvajes-
-Tienes demasiada razón, pero esa última hoja de roble es bastante extraña, hoy está en una parte de la costa, y mañana aparece en otra, al día siguiente entra en un poblado y después se desaparece del mapa durante largo tiempo –Respondió el Kaldorei para intentar animar a su compañera- debemos estar atentos a dónde aparece para ir por ella, no nos quedan más que dos semanas antes de que los ejércitos de Torothal lleguen a las puertas de nuestro hogar…

Finalmente y después de varios días de recorrer sin rumbo fijo las costas del Oeste del mundo, Aunrae e Inírion se encontraron frente a frente con Elfamaniaca….