-Memorias del Profe-

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“un libro, un alcatraz y una oración por ti”

Sufrí de un vomito inspiracional, y con él logré acabar aquellas cartas que jamás conocerás, logré pintarte desnuda con mis palabras: que bello cuadro el que haces en la sala de mi mente, y es tan vivo que logro apreciar ese temblor que tiene tu cuerpo cada vez que tomo tu cadera, esas manos que siempre me jalan hacía ti, y la mirada que elevas al cielo cada vez que las cosas se te salen de control, tu divina figura; adoro como el viento juega con tu pelo.

La epifanía vino después de la taza de café: un libro, un alcatraz y una oración por ti, es todo lo que hoy tengo para dar, y todo por esta terquedad de buscarte en mi vida , y todo porque me sé completamente tuyo, contigo cada día es un mar de palabras y poemas.


“me entrego a ti”

La magia recorre tu espalda, me hace vibrar, me hace sentir tan especial; no existe nada en este mundo que pueda compararse contigo, en tus manos mi corazón es una espada de dos filos, se cuidadoso no vayas a herir un alma inocente, tan solo ven y hazme tuya.

Y si quizás lástima a alguien lo que sentimos, podemos estar seguros que el Hacedor nos lo perdonara, pocas cosas en el mundo valen tanto como tu mano y la mía estando unidas, ten la certeza de que te amare con la pureza de mi vientre, y de mi nacerán ríos purpura, será todo el amor que puedo sentir por ti, hoy soy tu flor que despierta a la vida, hoy soy la estrella polar que ya no vive más en eterna soledad.

Parece mentira yo lo sé, mira bien lo que te dicen mis labios de carmín, mira bien lo que siente mi espíritu por ti, siénteme en ti, siente mis manos en tu pelo, mis labios en tu mejilla, mis dedos recorriendo todo tu cuerpo, siénteme alimentándome de la magia que corre en tu espalda.


“sigues”

Me pregunto si quizás hoy piensas en mí, si acaso mi nombre aparece por tu mente, o si ya solo un fantasma de tu pasado, si llevas en tu pulso ese decario que un día te di o si ya lo has olvidado sobre tu buro.

Deberías saber que cada vez que voy por la calle me encuentro por tu recuerdo en cualquier lugar, deberías saber que no respiro por estar esperando a que me devuelvas una de mis llamadas; deberías saber que nunca jamás podré superarte, que desde esa única noche te clavaste en mi terco corazón, que llevo tus brazos tatuados en mi espalda y el olor de tu pelo entre mis dedos.

Eso lo deberías saber ya, pero tú jamás sabes nada de mí, continuas con tu vida como si aquella vigilia jamás hubiera existido, como si la playa no nos hubiera acompañado, como si las palomas jamás hubieran viajado desde lejos, como si el cielo no se hubiese teñido de rojo sobre los dos, sigues con lo que dices es tú vida mientras yo, continúo preguntándome a diario por ti…