-Memorias del Profe-

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“de la inspiración”

Escribí tu nombre en cielo, fue el mejor de los regalos para ti. Firmé con mi nombre en tu espalda, y esa fue la escalera que me llevó al paraíso. En tus brazos encuentro algo que no he hallado en ningún otro lugar, en tus labios el sabor de la gloria y en tus ojos, en tus ojos encontré el secreto de la inmortalidad.

Puedo decirte mil cosas, todas ellas nacen de la inspiración que tú provocas en mí.

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“te tomará cuentas”

Hace un par de semanas apareció en mi celular aquella foto que nos tomaron la noche del 12 de Mayo, no sabes cuánto extrañe aquellos días, no sabes cuán feliz fui en tus brazos; y aunque sé que ya todo terminó, aunque me sé lejos de ti, y se te ajena ya, no puedo evitar extrañarte a morir, no puedo evitar desear de vez en vez que todo esto sea sólo un mal sueño, y que al despertar estés de nuevo ahí, mirándome con el amor que solo tú sabes dar.

Hace tiempo que las canciones de amor suenan más fuerte, quien sabe, pero es muy probable que esa sea una culpa de la que el Hacedor también te tomará cuentas, aunque ya no estés en mi vida, tu presencia sigue siendo constante, siempre serán los mismos romances tontos aquellos que me hagan ver cuán diferente fuiste tú en mi vida, y cuánta falta me sigues haciendo.


“todo lo que soy”

Volé en tus brazos, volé tan lejos como jamás ninguno más lo había logrado; toque el cielo con mis manos, y en él encontré un obsequio perfecto para ti; hoy te regalo mi tiempo, mi voz y mis fuerzas, te doy la memoria que tengo de ti, y todas las fotos tuyas que guardo en mi viejo veliz.

No tengo nada más que ofrecerte, solo puedo decirte que te daré todo lo que soy.


“sigues”

Me pregunto si quizás hoy piensas en mí, si acaso mi nombre aparece por tu mente, o si ya solo un fantasma de tu pasado, si llevas en tu pulso ese decario que un día te di o si ya lo has olvidado sobre tu buro.

Deberías saber que cada vez que voy por la calle me encuentro por tu recuerdo en cualquier lugar, deberías saber que no respiro por estar esperando a que me devuelvas una de mis llamadas; deberías saber que nunca jamás podré superarte, que desde esa única noche te clavaste en mi terco corazón, que llevo tus brazos tatuados en mi espalda y el olor de tu pelo entre mis dedos.

Eso lo deberías saber ya, pero tú jamás sabes nada de mí, continuas con tu vida como si aquella vigilia jamás hubiera existido, como si la playa no nos hubiera acompañado, como si las palomas jamás hubieran viajado desde lejos, como si el cielo no se hubiese teñido de rojo sobre los dos, sigues con lo que dices es tú vida mientras yo, continúo preguntándome a diario por ti…