-Memorias del Profe-

Entradas etiquetadas como “tus labios

“de la inspiración”

Escribí tu nombre en cielo, fue el mejor de los regalos para ti. Firmé con mi nombre en tu espalda, y esa fue la escalera que me llevó al paraíso. En tus brazos encuentro algo que no he hallado en ningún otro lugar, en tus labios el sabor de la gloria y en tus ojos, en tus ojos encontré el secreto de la inmortalidad.

Puedo decirte mil cosas, todas ellas nacen de la inspiración que tú provocas en mí.


“ven”

Ver tus ojos, tocar tus labios con mis manos, que sonrías al sentirme tan cerca; y no sepas si besarme o dejar que te bese.

¿De cuántas formas posibles podemos estar juntos?  Te invito a probar todas las posibilidades, te invito a inventar un millón de formas más, y te invito a descubrir hasta lo imposible.

Ven, bésame mujer.


“indefenso”

¡Qué indefenso me tienes! Mírame, soy una sombra de lo que fui, me has hecho humilde hasta el extremo de no saberme de nadie más que tuyo, me has hecho un poco menos de lo que fui, la justa medida de tu mirada diciéndome que soy lo que tú necesitas, la justa medida de tus labios recorriendo mi espalda y mis brazos, la justa medida de un abrazo que se hizo fuego en mis adentros.

Pero no te equivoques, si me tienes indefenso, no es porque tú lo hayas querido así, más bien se debe a que yo lo acepté.


“volverán”

Y volver a pasar una noche en tus brazos, volverte a ver a los ojos como la primera vez, desear ser todo tuyo en todas las formas posibles, y es que tu imaginación nos da tantas posibilidades y es que mi disposición nos da tantos caminos.

La Verde Antequera será nuestro testigo nuevamente, volverán a nosotros aquellos días perdidos por sus calles, y nuevamente será un verano por la ciudad de los enamorados, nuevamente seré un joven acompañándote a la Iglesia de Santo Domingo, tras de ti, viendo tu espalda, viendo tu dulce cabello, iré por una calle antigua pensando, “gracias a Dios  porque llegaste a mi vida”.

Volverán a nosotros aquellas primeras emociones, el Jarabe Mixteco y también la Sandunga, volverán la nieve de limón y tus labios con sabor a miel, mis brazos dispuestos a abrazarte frente a todos, mi mirada diciendo cosas que nadie entiende, nadie más que la Verde Antequera, tu y yo.


“antes del 20”

A punto de ser 20 de Enero, viniste a mí como un rayo fugaz, viste en mis ojos todo lo estaba por entregar, me derretí en tu encanto, me deje vencer por ti; cerca del 20 de Enero no me pude resistir a tu magia de mujer y fue así como me prometí no dejarte ir sin antes haber probado tus labios.

Creo que podría pasar el resto de mis días deshojando a la luna para ti, creo que podría cocer a tu almohada todas las estrellas que nacen de mi pecho, y que no me cansaría de estar justo aquí, fue justo antes del 20 de Enero, porque tú quisiste que fuera así, pero sé que en menos de un año, tendremos una nueva fecha especial; nuevamente será 20 de Enero y ésta vez, no te dejaré ir sin antes haber vuelto a probar de tus besos.


“una lluvia en pleno enero”

Una venda callo de mis ojos, fuiste tú la flor dormida que espero pacientemente a que yo me acercará a ti para florecer ante mí, y agradezco cada segundo que desde entonces comparto a tú lado, cada sonrisa que me obsequias sin pedir nada a cambio, agradezco por tus ojos que me miran con tal fuerza que los peores errores del pasado parecen solo sueños oscuros que se perdieron en la misma mañana en que tú llegaste a mi vida, agradezco tus labios que me llaman a besarlos aunque todavía no me acerco a acercarme tanto a ti por miedo a morir de amor y alegría, agradezco cada vez que me alejas de las personas que me rodean porque desde tu lado todo se ve más claro y en calma, porque contigo he aprendido que la realidad de la vida es aprender a vivirla, a saborearla conforme ella se viene sobre nosotros, conforme el camino se va formando a cada paso que damos, y la verdad es que deseo compartir tú sendero para que allá donde me lleves caiga sobre mis dedos y mi alma una lluvia en pleno enero…


“mi razón”

El silencio fue solo un pretexto, mi razón son tus ojos aquellos, negros y profundos, turbios y lejanos; tu boca esa, tan celosa y amorosa; tus pequeños detalles, grandes campanas que suenan en catedral, mi razón es la banca del parque y las 25 rosas de tu veliz, mi razón es tu sonrisa cuando eres feliz, y la belleza de un día de abril, mi razón son tus latidos y mi ansiedad por ti, son  esos pasos por el parque y el disturbio de la soledad de la plaza, son las nieves a media tarde y el café que jamás hace falta a la orilla de la cama, mi razón es tu corazón atado al mío por el tiempo y el amor, por amor, mi razón solo eres tú….