-Memorias del Profe-

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“de la inspiración”

Escribí tu nombre en cielo, fue el mejor de los regalos para ti. Firmé con mi nombre en tu espalda, y esa fue la escalera que me llevó al paraíso. En tus brazos encuentro algo que no he hallado en ningún otro lugar, en tus labios el sabor de la gloria y en tus ojos, en tus ojos encontré el secreto de la inmortalidad.

Puedo decirte mil cosas, todas ellas nacen de la inspiración que tú provocas en mí.

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“ven”

Ver tus ojos, tocar tus labios con mis manos, que sonrías al sentirme tan cerca; y no sepas si besarme o dejar que te bese.

¿De cuántas formas posibles podemos estar juntos?  Te invito a probar todas las posibilidades, te invito a inventar un millón de formas más, y te invito a descubrir hasta lo imposible.

Ven, bésame mujer.


“enloquezca”

¿Cuál es el plan? Sólo darte todo el amor que está escondido, sólo abrir mi corazón a tu encanto, sólo dejar que tus ojitos me digan qué necesitas de mí, sólo guiarme por tu cadera, y llegar a conocer la piel que nadie más logrado ver, dame un poco de cariño, y quizás enloquezca completamente.

Eso, y tal vez volverlo a repetir una y otra y otra vez.


“esta noche será la noche”

Mi corazón explota cada vez que dices mi nombre, hay una reacción sobrenatural en mí, mueves todo mi mundo, y lo vuelves parte del caos que habita en tus ojos, pero en tu caos encuentro mi paz, en tu silencio encuentro las palabras correctas.

No dudes que jamás había aprendido cómo amar, más contigo eso y mucho más logré aprender, he logrado saberme afortunado, y ya no pasará esta noche sin que sepas todo lo que logras en mí, tu sonrisa genera universos paralelos de los cuales somos soberanos perpetuos, tus labios hacen que las peores tempestades parezcan un juego de niños en una charca, y tu cadera, tu cadera hace que cualquier condena eterna se poca cosa.

Me has seducido completo, y ya no soy yo el que vive en mí, es sólo la necesidad de ti, la que me impulsa, la que me empuja, me alienta, la que hace que el día sea más corto por desear pasar una noche más en tus brazos, ésta noche será la noche.


“para siempre”

Una tarde, y mi acostumbrada propuesta: “¿Qué te parece si tomamos un café? Paso por ti, en el mismo lugar, a la misma hora, con tu vestido azul y mi filipina palo de rosa”, una puerta que se abre, diez mil sueños que se cumplen.

Y te conté un par de mis amaneceres, en tus manos el sol parece un poco más opaco, es quizás que la luz de tus ojos le quita belleza, me contaste un poco de tu vida, nada que no supiera ya, pero oírlo de tu boca es un completo delirio.

El café es algo mágico en tu compañía, la tarde es demasiado efímera cuando estás tú, si al final no puedo despedirme, es porque quisiera que ésto durara para siempre.


“seguiré”

Solía adorar la forma en que caminabas por los pasillos de aquella Escuela Normal, solía pedirle al tiempo que me dejará verte más lentamente y suplicaba al Hacedor que algo te trajera a mí.

Solía decirle a mis amigos que tú y yo estábamos destinados el uno para el otro, aunque tú aún no lo sabías, un juego de niños lo sé; y quería verte más de lo que podía hacerlo, comencé a hacerlo hasta en mis sueños.

Y hoy, ahora que ya no estás, ahora que te han arrancado la vida, que te han hecho partir antes de tiempo, me lamento no haber podido decirte lo bonita que eras, no haber tenido el valor para afrontar tu mirada sobre mi piel, pues sé muy bien cuánto hubiera valido.

Seguiré extrañando tus pisadas sobre el asfalto de la carretera, seguiré oyendo tu dulce voz gritando con fuerza aquel 14 de Junio del 2006, y seguiré siendo yo quien más lamente el pasado.


“perdí”

Contigo perdí mucho más que sólo una tarde conociendo aquella Verde Antequera, contigo perdí los miedos y las cárceles del pasado, me perdí en tus ojos, es cierto, me perdí para jamás recuperarme, me perdí para poderte encontrar en mi vida, ven a mí, toma mi mano, mira como palpita mi corazón de emoción con sólo tenerte cerca, mira como mis palabras no se hilan bien con mis ideas, es el resultado de tu bendita presencia, me perdí en ti, para poderme hallar en un mundo que nunca supo de mi más que mi primer nombre.

Contigo perdí más que sólo un par de horas; perdí la poca fortaleza que me quedaba, perdí mis ansías eternas de esperarte, y ya me decidí a no dejar que pase el tiempo, cuando podría estarme dedicando a sólo hacerte feliz, mi bien amor, mi bondad encarnada, mi destierro sutil, un cristal que refleja sólo lo que quiero ver, me he perdido en ti, pero es mucho, mucho más lo que he ganado.