-Memorias del Profe-

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“oasis”

El radio de transistor, y este cuarto es el mismo aunque no estás, sigue siendo lo mismo que fue en aquellas épocas en que nos encerrábamos del mundo, cuándo solía caminar descalzo sobre el frío mármol del suelo, cuando tu figura era lo más bello en mi mundo, que medio sólo la extensión de mi habitación.

Que no daría porque aquellos 16 años volvieran a ser, que no daría porque visitarás esta ciudad como un verano o un invierno más, como cuando te vi por primera vez frente a la Leona Vicario,  como cuando no quisiste entrar al cine conmigo para mejor caminar por las calles de este, que sin ti, es un desierto en dónde el único oasis es mi cuarto con su radio de transistor.


“sabes”

¿Sabes? sigo esperando a que un día cualquiera llegues gritando mi nombre a la puerta, como solías hacerlo hace apenas unos veranos, sigo con la esperanza incierta de que un buen día decidas volver a visitarme, que hagas de cuenta que nada sucedió y que me digas al oído “te quiero”, no he podido aguantarme las ganas de irte a buscar en mis sueños, te encontré recostado en ese mismo lugar, bajo aquel castaño, te encontré claro en mis sueños, tan claro como nunca te había podido ver.

No sé bien que me sucede contigo, sólo sé que eres lo mejor de mis días, aunque ya no estés del todo presente, sólo sé que la resignación es parte de mi vida, es parte de esta forma de irla pasando, entre copa y copa, entre una Catedral y la plaza de armas, entre mi soledad y la esperanza de que vuelvas gritando. 


“pero nunca jamás”

Podrán venir mil veranos, y llegar a nuestra puerta cientos de noches claras, podrán pasar las horas en el viejo reloj de mi espalda, y podré cambiar de nombre, origen y virtud; pero jamás, nunca jamás, me olvidaré de quererte y desearte siempre lo mejor del mundo.

Podré usar quizás un par de máscaras para los demás y mostrarles la falsedad de mi indomable sonrisa, podré pedirle a Dios que te lleve lejos de mí, que te olvides de mis palabras, de mi mano tocando tu espalda baja; pero jamás, nunca jamás, podré desear siquiera que yo llegué a olvidarte siquiera un día de mi vida.

Y podrás sonreírle con más intensidad que a mí, podrás entregarle el amor que jamás me diste, y decirle despacito cuánto la quieres, podrás viajar cientos de kilómetros por verle, como nunca lo hiciste conmigo; pero jamás, nunca jamás, hallaras en ella todo lo que yo te di, todo lo que nunca sabrás que me robaste.


“confieso”

Tú siempre fuiste un poco complicada, nada sencilla, toda una sorpresa en mi vida, jamás lo suficiente presumida y por nada falsa ni altanera, fuiste como un regalo navideño en pleno verano, algo inesperado, pero que agradeceré por toda mi vida.

Siempre pareciste más de lo que en realidad eras, tus ojos fueron ese misterio que quise descubrir, y tus labios aquel territorio que jamás logre conquistar, me hicieron falta energías, me hicieron falta momentos mágicos, confieso que me hicieron falta miradas de complicidad y secretos expuestos a mis ojos desde lo profundo de tu pecho.

 Siempre serás un alcatraz que florece en pleno otoño, una esperanza de continuar, un sueño que no pude concretar, una promesa que no pude cumplir, un compromiso adquirido con el corazón, un plan secreto que nadie debe conocer, siempre serás la inocencia de los niños de 6 años, y mi amor platónico, para todas las vidas habidas y por haber.


“tanto como un sol”

Nunca digo las cosas que deseo, pero entiéndeme por favor; es tu sonrisa un motivo claro para no dejarme morir, y son tus manos ese encanto que siempre llevo conmigo en mi corazón,  ese vestido azul, aquel que me hace pensarte cada segundo de mi existencia, y tus ojos tan bellos como el primer día de nuestro verano, y ahora solo necesito algo de tu vida, una señal que me diga que siempre será así; algo que me haga ver al mundo de un nuevo color, y es que desde siempre he sabido mi lugar en tus días, desde siempre me he encontrado en cada una de tus sonrisas y en cada uno de esas calles tristes, pero sinceramente nunca me resigne a ser solo otro amigo, a no poder encontrar la llave de tu amor, nunca creí que no podrías llegarme a amar si permanecía de pie junto a ti, y siempre tuve la esperanza de que mi pequeña estrella podría llegar a iluminarte tanto como un sol.


“no es tan difícil”

¿Sabes? Eres para mí como una artesanía popular, un alebrije con el que recuerdo haber platicado en uno que otro sueño, tan sincera que tu verdad me sabe a pecado, pero tan dulce que debo reconocer que tu veneno es mortal, una dulce oblea cubierta de amor, todo lo que puede pedir un soñador como yo. No eres princesa ni una hermosa flor, esos títulos hoy ya se los dan a cualquiera, no, tu eres el aroma que me cautiva en el verano, el rocío que me acaricia en la primavera, el primero de los motivos para recibir al otoño y las dulces mañanas del invierno.

Si, sé que a veces exagero, y que casi siempre soy imposible de entender, pero léeme con atención y veras que nada es tan difícil como parece, ¿Qué si te quiero? Sí, yo te quiero con la misma fuerza con que me piensas cada día, ¿Qué si te necesito? Claro que te necesito quizás no como al aire que respiro para no exagerar pero si como la dulce paz que a mi alma de tranquilidad, ¿Qué si te amo?, Amor es lo primero que me viene a la mente cada vez que te saludo y amor es el ultimo pensamiento en mi cabeza  cada vez que te extraño. ¿Lo ves?, no es tan difícil si me das espacio y me dejas expresarme, no es tan difícil si te decides solo a intentarlo…