-Memorias del Profe-

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“mejores momentos”

ALGUNOS DE LOS MEJORES MOMENTOS DE LA VIDA SON:
Enamorarse.
Reírse hasta que te duela la panza.
Encontrar miles de miles de inbox XD cuando vuelves de las vacaciones.
Viajar a algún lugar lindo.
Escuchar tu canción favorita.
Acostarte en tu cama y escuchar como llueve afuera.
Salir de la ducha y que la toalla este calientita.
Aprobar tu último exámen.
Recibir una llamada de alguien que hace mucho no ves.
Una buena conversación.
Encontrar dinero en un pantalón que no usabas desde el año pasado.
Reírse de uno mismo.
Llamadas a la media noche que duran horas.
Reírse sin motivos.
Escuchar accidentalmente que alguien dice algo bueno de ti.
Despertarte y darte cuenta que todavía podrías dormir un par de horas.
Escuchar la canción que te hace recordar a ‘esa’ persona especial.
Ser parte de un equipo.
El primer beso.
Hacer nuevos amigos.
Pasar un rato con tus mejores amigos.
Ver felices a las personas que quieres.
volver a ver a un viejo amigo y sentir que las cosas no han cambiado.
Mirar un atardecer.
Tener a alguien que te diga que te quiere.

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“¿qué sentido tiene la vida?”


“confieso”

Confieso, te besé sólo para olvidar.

Y ahora mi pecado es amarte sin medida, ni tiempo, ni nada más.

Te necesito tanto como al aire que respiro, pero más indispensable que él. Y siento que si no te beso, pronto olvidaré lo que es vida.

Confieso, te besé sólo para olvidar, pero ahora, te quiero por siempre recordar.


¿tomamos un café?

Te soñé, mujer ¡Que bella eras en ese sueño!

Y hoy que te vi: pude decirme a mí mismo, que toda la belleza utópica no es nada comparada con tu verdadera belleza.

Te soñé, si, pero créeme que es mucho mejor vivirte que soñarte.

Por cierto, ¿Tomamos un café?


“no podremos”

Un buen día iré corriendo a buscarte, en aquella casa de la que dijiste “será nuestra”, y al encontrarte, sin importar cuánto me tome hacerlo, me dedicaré a besar cada lunar de tu cuerpo hasta el final de los tiempos, a decir que eres lo más precioso en mi vida, que estoy profundamente agradecido con Dios por haberte traído como luz en medio de tinieblas, de las tinieblas de mi vida.

Porque me sé tuyo completo, no sé dónde estuviste éstos 22 años, pero ahora que te he encontrado, difícilmente dejaré que desaparezcas tan fácilmente, porque quiero hacer de lo nuestro una historia que se cuente de generación en generación como un ejemplo de amor, y que para siempre, como todo el mundo, tú recuerdes cómo es que esa tarde la vida me llevó a ti, como me viste subiendo aquellas escaleras, como sonreíste sin darte cuenta al volverme a ver, por fin, al vernos nuevamente por primera vez.

No podrán jamás olvidarse de nosotros, no podré jamás borrarte de mi historia, no podrás jamás abandonar la seguridad de mis brazos, no podremos dejar de ser esto.


“seguiré”

Solía adorar la forma en que caminabas por los pasillos de aquella Escuela Normal, solía pedirle al tiempo que me dejará verte más lentamente y suplicaba al Hacedor que algo te trajera a mí.

Solía decirle a mis amigos que tú y yo estábamos destinados el uno para el otro, aunque tú aún no lo sabías, un juego de niños lo sé; y quería verte más de lo que podía hacerlo, comencé a hacerlo hasta en mis sueños.

Y hoy, ahora que ya no estás, ahora que te han arrancado la vida, que te han hecho partir antes de tiempo, me lamento no haber podido decirte lo bonita que eras, no haber tenido el valor para afrontar tu mirada sobre mi piel, pues sé muy bien cuánto hubiera valido.

Seguiré extrañando tus pisadas sobre el asfalto de la carretera, seguiré oyendo tu dulce voz gritando con fuerza aquel 14 de Junio del 2006, y seguiré siendo yo quien más lamente el pasado.


“por ellos, y por mí”

Soy un caminante eterno, lo que dejaste tras de ti, ay mujer: no sabes cuánto bien hiciste en mi vida, y aunque, ahora ya no estás tan presente, impregnado de ti voy abriendo este camino.

Y me acompañan, en esta aventura, el último suspiro que logré robarte, me siguen de cerca los misterios de tus ojos, y la forma curiosa que tenías de besar; me acompañan como misioneros eternos, que van al mismo rumbo al que voy yo, claro, soy yo quien abre el camino, y son ellos quienes disfrutan del paisaje.

Soy yo, quien vive sin ti, y son ellos quienes me dicen que estás mejor sin nosotros, que somos sólo una carga que quedó olvidada en algún vagón de aquel tren madrileño, y por ellos, y por mí, le doy gracias a el Hacedor, por haberme permitido conocerte y por haber hecho que ahora seas tan feliz.