-Memorias del Profe-

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“eres tú”

¿Sabes?, Ya lo he dicho tantas y tantas veces; pero es la verdad, para mí eres tan dulce y sutil que hasta el viento envidia la forma en que has entrado en mi vida; yo sólo le ruego a nuestra Señora de la Esperanza, que de amor nunca muera, que de necesitarte nunca me canse, que de amarte nunca me olvide y que de mirarte jamás me agote, que mi vida sea sólo para desgastarme en amarte, para perderme en tus ojos, y decirle al arcoíris que ya no le tengo más miedo; para pedirte un día de éstos que te cases conmigo y contárselo en secreto a mis amigos con una copa de vino en la mesa y un poco de alcohol en la sangre, y decirle a la Luna que alguien le robó su lugar en mi vida, y decirles, a todos, que ese alguien, ese alguien eres tú.


“camino”

Mi camino comienza  muy de mañana, camino a mi escuela, y en el camino tu espíritu me acompaña, suelo recordar aquellos días cuando tocabas presuroso a mi puerta, y me hacías compañía hasta ese gran portón azul. Y hoy, solo eres un viento que apenas siento, un recuerdo que se pasa todo el día atormentando en silencio mi vida, y yo, no sé cómo decirle al corazón que ya no volverás, que nunca estarás aquí otra vez.

Mi camino comienza  muy de mañana, termina ya caída la tarde, se alarga mucho más de lo necesario, y tú eres culpable, tu eres el que no debió irse, y yo la que debió haber sido más paciente, el tiempo no vuelve atrás, la vida continua velozmente, y en mis lagrimas no encuentro más sueños, no hay más esperanza.

Aunque no estés, eres aún la razón por la cual camino…


“y así volar”

Me encantaría ser libre: de la mirada de los demás, de aquello que diga mi mamá, de los silencios incómodos y de lo que opine nuestra sociedad, me gustaría que me miraras profundo a los ojos y me dijeras en secreto un “te quiero” que abriese aquello que aún está por abrir, que pudiésemos ser verdaderamente libres como el viento en  nuestras ventanas.

Y así volar, encontrar abierta la ventana de tu habitación, ser el viento que entre hasta ti, abrir luego la puerta de tus sueños y cubrirte con mis brazos, darte un beso que te haga suspirar, y entregarte después el resto de mi alma, todo el resto que de ella quede…